¿Oposición o concurso – oposición?

Durante mis años de director de centro de oposiciones siempre me gustó, al empezar un nuevo grupo, el primer día de clase, explicar a todos los alumnos las particularidades de la oposición que comenzábamos a preparar.

En demasiadas ocasiones, en el inicio de preparación para alguna oposición a la Comunidad Autónoma o al Servicio de Salud, me encontraba con algún alumno que me preguntaba “¿Qué significa eso de concurso-oposición?”

¡OJO! No puedes empezar a prepararte una oposición sin tener claro este concepto. Si te equivocas al elegir tirarás mucho tiempo y muuuucho dinero.

El concurso de méritos. Un tema con muchas aristas. Te lo contamos en el siguiente artículo para aprobar oposiciones.

Una decisión importante

En la píldora 7 contamos las aplicaciones, a nuestro juicio, más interesantes para planificar y organizar el estudio de una oposición. Al final de la misma, ofrecíamos un regalo. Sinceramente, me ha sorprendido la repercusión. Damos gracias a opositores como Jessica, Nuria, Carmen, por mencionar a algunos, por sus comentarios.

Especialmente doy las gracias a Mario, que se prepara para ingeniero técnico en una Comunidad Autónoma. Estuvimos hablando sobre el tema de la fase de concurso. Y a Dori, que nos pedía ayuda para elegir bien su oposición.

Por todo ello, hemos decidido adelantar la publicación de este artículo, queremos evitar que muchas personas se preparen una oposición sin saber exáctamente las implicaciones de una fase de concurso.

Una oposición libre y un concurso-oposición… ¿Son términos opuestos?

Muchos opositores creen que las oposiciones pueden ser de dos tipos: libres o concurso-oposición. Esto no es cierto.

Las oposiciones pueden ser de dos tipos: libres o por promoción interna.

En las libres se puede presentar cualquiera que cumpla con los requisitos que establecen las bases que regulan la oposición.

Por el contrario, las oposiciones de promoción interna son, exclusivamente, para personas que ya son funcionarios. Así, si aún no eres funcionario, funcionaria, solo te puedes presentar a oposiciones libres.

Dicho esto. Dentro de las oposiciones libres tenemos dos tipos: las que son sólo oposición y las que son concurso-oposición.

Oposiciones por el sistema de sólo oposición

En ellas tendrás diferentes exámenes y las plazas se asignarán exclusivamente en función de las notas que los opositores sacan en sus exámenes. Esto es, aprueban los mejores.

Es importante que entiendas una cosa. Si la administración “X” convoca 100 plazas, por poner un ejemplo, van a conseguir la plaza los 100 mejores opositores.

Esto significa que, en cada uno de los exámenes de la oposición, no se aprueba con un 5, existe una nota de corte que da el aprobado.

Volviendo al ejemplo anterior. Si en la oposición “X” hay 100 plazas y son dos exámenes, el tribunal puede decidir que para el segundo ejercicio solo pasen 3 personas por plaza, lo que significa que aprobarían el primero unas 300 personas (100 plazas por 3 personas por plaza). Así, si ordenamos las notas del mejor examen al peor, y Perico de los Palotes está en el puesto 300, con un 7,1 de nota… El aprobado del primer examen es un 7,1, no un 5.

Duele, ¿verdad? Pues lo que ocurre. A esto se le denomina: nota de corte.

Si se presenta mucha gente, hay mayor competencia, el corte sube.

Si el examen es fácil, muchos opositores sacan buenas notas, el corte sube.

Resumiendo. En una oposición sin fase de concurso tendrás que dejarte la piel en cada examen, el 5 note vale para nada.

Oposiciones por el sistema de concurso-oposición

Lo de concurso hace referencia al concurso de méritos. Es una fase del procedimiento para elegir los aprobados que, generalmente, es posterior a la fase de exámenes.

Esto es, primero hay una fase de oposición, uno o varios exámenes, según lo que ponga en las bases de la convocatoria, en los que, normalmente, se aprueba con un cinco, y luego, tenemos el concurso de méritos.

¿Qué es el concurso de méritos? Es una fase en la cual el opositor va a presentar una serie de documentación que el tribunal valorará, y puntuará. Estos puntos se sumarán a la nota que hayas obtenido en la fase de oposición y así, tu nota final será la suma de las dos fases.

Volviendo al ejemplo de antes, si la oposición “X”, la de las 100 plazas, presenta un sistema del tipo concurso-oposición, se sumarán las notas de todos los opositores que aprueben los exámenes a las puntuaciones que salgan de la fase de concurso, tras evaluar los méritos presentados. Al final, aprobarán las 100 personas que tengan mejor puntuación final, con la suma de ambas partes.

Parece algo lioso. A veces incluso se complica más, seguro que imaginas que la fase de concurso valdrá lo mismo que la fase de oposición. Pues no. Por ley, la fase de concurso puede valer un máximo de un 40% de la nota final.

Ejemplo práctico de un concurso-oposición

Volviendo a Perico de los Palotes. Este aplicado opositor se pega una paliza a estudiar y saca un 10 en el primer examen, y otro 10 en el segundo ejercicio. Ya te digo, un crack.

Ahora llega la fase de concurso y se va a la convocatoria para ver qué méritos puede aportar en el plazo de 20 días que le han dado. Cinco vueltas a los papeles y observa que sólo puede aportar su título de bachillerato, por el que recibe 0,25 puntos.

Como la fase de oposición valía un 60% de la nota, con sus 10 en los exámenes, tiene un 6. En la suma total le sale una nota final de 6,25. Parece poco, para los dos dices, ¿verdad?

Cuando sale publicado el listado final de aprobados se da cuenta que no ha conseguido su plaza, sale en el puesto 156 y había 100 plazas.

¿Cómo ha pasado esto?

En la fase de concurso puntúan muy alto los meses que una persona haya estado de interino en la administración. Esto significa que una persona que, a lo mejor, ha estado cuatro años de interino, puede colocarse entre los 100 primeros a pesar de haber sacado un 5 en el primer examen y un 5 en el segundo, esto es: 3 puntos en la fase de oposición más 4 puntos en la de concurso, por tener el máximo en los méritos, le sale un 7.

¿Es justo? A mi parecer, no lo es, desde luego que no. En mi opinión vulnera los principios de Igualdad, Mérito y Capacidad que predica la legislación de función pública.

Pero sea justo o no son las reglas de juego. Nadie te obliga a echar la instancia y presentarte a estas oposiciones. Si te presentas es porque asumes lo que te acabo de contar.

Entonces, si la posibilidad de aprobar a la primera en una oposición con una fase de concurso es baja ¿Cómo se presenta tanta gente?

Porque en muchos casos, estas oposiciones tienen unas bolsas de empleo cuyo requisito para entrar es presentarte o aprobar alguno de los exámenes de la fase de oposición.

Así, por ejemplo, nuestro colega Perico de los Palotes, sospechaba que no iba a conseguir la plaza, pero ahora se colocará en una buena posición para la bolsa de interinos. Lo llamarán, empezará a trabajar meses en la administración, con diferentes contratos. Cuando se convoquen de nuevo oposiciones se presentará otra vez, pero ahora podrá sumar muchos más puntos en la fase de concurso y tendrá más probabilidades de lograr su sueño, ser funcionario.

Importante para decidir entre solo oposición y el concurso-oposición

En las oposiciones que son sólo oposición se puede aprobar a la primera, pero un 5 no te valdrá para nada. Tienes que ir a por el número 1, y luego ya veremos qué pasa. Este tipo de oposiciones suelen ser las nacionales.

En las oposiciones con fase de concurso también debes sacar buena nota, para que, caso de no conseguir la plaza, puedas colocarte en la bolsa posterior en una buena posición y te llamen para trabajar de interino.

Como verás, hago referencia a la bolsa. Mucho OJO. Si no tienes puntos y te presentas a un concurso-oposición, con pocas plazas y sin acceso a bolsa de interinos, o con una bolsa de interinos que apenas se mueve… Mucho cuidado, puedes tirar dinero y tiempo para nada.

Finalmente. Otro aviso para navegantes. Hay oposiciones que ni siquiera te ofrecen plaza de funcionario. Son oposiciones para entrar en una bolsa de interinos, u oposiciones para personal laboral, como es el caso de Correos.

En mi opinión personal, a pesar del gran número de plazas, no me parecen oposiciones interesantes. Pregunto ¿Qué pasará con tu empleo laboral si Correos se privatiza en el futuro?

Si lo ves como algo poco probable te recordaré que empresas como Repsol, Telefónica, RENFE y el BBVA (antiguo banco Argentaria) eran empresas públicas.

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