Quién ayuda al opositor

Seguro que lo has escuchado en multitud de ocasiones. Dicho por un preparador de tu academia, en voz de algún compañero, me lo habrás escuchado incluso a mi. La preparación de oposiciones es una maratón.

Como sabrás, el secreto para ser competitivo en una maratón está en la velocidad del corredor. Si va demasiado rápido se funde y en los últimos kilómetros lo adelanta todo el mundo. Si va demasiado despacio, nunca llegará de los primeros.

Como ya sabes, en una oposición es clave llegar en las primeras posiciones. Por supuesto, esto dependerá del número de plazas que salen y el de opositores que se presentan, pero, en cualquier caso, debes ser de los primeros.

Como preparar una oposición es una maratón, debes encontrar tu ritmo de estudio adecuado. Ni demasiado fuerte, te fundes, ni suave, no llegas.

En una maratón los corredores suelen encontrar un punto de avituallamiento cada 5 kilómetros. En ellos recuperan energía para seguir dirección a la meta.

Ahora bien. En la maratón de tu oposición ¿dónde están los puntos avituallamiento?

¿Estás preparando una oposición y no has pensado en esto? Lee esto y cuéntaselo a tus amigos y familiares.

Si preparas oposiciones, este artículo te interesa.

Preparar una oposición es una maratón

Aquí estamos, nuestras píldoras regresan tras un ligero paréntesis, a tope de energía. Bueno, nuestra formación nunca descansa, 24 horas todos los días del año.

Como en otras píldoras, te voy a dar una serie de consejos que, te aseguro, por mi experiencia, han servido a cientos y cientos de opositores a lo largo de su preparación.

Pero… esta píldora es diferente, es especial, porque los consejos que en ella te voy a dar no sólo te van a servir a ti, que preparas tu oposición, sino a tus familiares y amigos.

¿Acaso crees que los ganadores de las maratones trabajan solos?

Bueno, claro, corren solos, pero tienen la ayuda de otras personas para conseguir sus objetivos.

Pues el opositor igual. Necesitas la ayuda, la complicidad y el apoyo de tus seres queridos.

Escúchala tú, primero, y luego se la pones a aquellas personas que crees te pueden ayudar o son importantes para ti.

Preparar una oposición es una maratón. Si corres mucho te fundes, si vas despacio te pasa todo el mundo

Manu Calero

Así, seis consejos para vosotros. Vamos allá.

¿Quieres preparar una oposición? Habla con tu familia

Lo primero que debes entender es que preparar una oposición es una decisión que debes consensuar con las personas que te rodean.

Es decir, ¿tienes pareja, hijos? ¿No crees que debes tener una profunda conversación con ellos para que entiendan qué supone el hecho de que te vas a preparar una oposición?

Igual para el resto de la familia, para los colegas y amigos.

La decisión de preparar una oposición debe incluir a todas las personas que te rodean.

Debes entender que, si tu entorno es hostil hacia la idea de preparar una oposición, los meses, o años, de preparación se harán muy duros.

Por ello, antes de empezar, habla con tus seres queridos y expón los motivos por los que has decidido dar semejante paso. Debes decirles los cambios que van a suponer. Debes pedirles su comprensión y ayuda.

Como es normal, no todos estarán de acuerdo con tu decisión. Y, aunque te digan que te apoyan, seguro que no les gustan todos los cambios que tu decisión les va a suponer.

Así, debes llegar a acuerdos con ellos, transigir en algunas cosas. Cuidado. Si te muestras inflexible a medio plazo te pase factura.

La preparación la dirige el opositor

En segundo lugar, las pautas de la preparación las debes marcar tú, opositor, no tu entorno.

Parece una contradicción con el punto anterior, pero no lo es.

Una cosa es que seas flexible y aceptes las demandas de tu familia y otra es que, una vez empezada la preparación, estés continuamente cambiando horarios y costumbres por necesidades de otras personas.

Entiende que no todas las personas pueden prepararse una oposición, a muchas sus quehaceres diarios y responsabilidades se lo impiden.

Si tú has decidido hacerlo es porque reúnes las condiciones para lograrlo. Si tienes menos horas disponibles adapta tu planificación y horarios. Pero, una vez empezada la preparación, que las modificaciones externas sean las mínimas posibles.

A veces la vida nos plantea situaciones que obligan a realizar cambios. No pasa nada, háblalo con tu entorno y buscad la mejor solución para todas las partes. Cread un nuevo acuerdo y adelante.

Llega a acuerdos puntuales en tu preparación

Parece que con las dos ideas anteriores ya tenemos solucionados los posibles problemas que surjan. Pues nada más lejano de la realidad.

El día a día trae millones de situaciones en las que puede surgir la chispa. Es normal. Debes entender que tu casa no es una dictadura donde tú mandas y los demás obedecen.

Así, opositor, siempre diálogo, nunca confrontación.

Trata de llegar a pactos puntuales en caso de necesidad. Cerrarse a cualquier pequeño cambio puede ser un error si la tensión acaba creando un clima irrespirable allí donde tienes que estudiar.

La oposición no es un tema tabú

También tendremos problemas cuando el tema de la preparación es un tabú del que no se puede hablar o, por el contrario, está todo el día en las conversaciones. Ni lo uno ni lo otro.

En tu entorno todos saben que te prearas una oposición y que es difícil, por lo que no trates de evitar hablar de ello cuando te preguntan. Entiende que, lo más probable, es que se preocupen por ti y te quieran animar.

La preparación existe, es real. Esconderlo crea una tensión inútil.

En el polo opuesto, estar todo el día hablando de la oposición, de cómo estás, cómo lo ves, de si yo hago esto o lo otro para que tú puedas estudiar, de los sacrificios de unos y otros, de los cambios que se han producido… es fatídico.

La parte psicológica de una preparación es fundamental para lograr el aprobado, por lo que la familia, los amigos, deben entender que es una parte más de tu vida, importante, y que será buena para todos cuando seas funcionario.

Así, hablar de ello, como se habla de tantas y tantas cosas con la familia y los amigos.

Ya sabemos que preparar una oposición es duro

Relacionado con lo que acabo de contar, el opositor debe evitar, a toda costa, el victimismo. La preparación es muy larga y estar continuamente quejándote por lo duro y difícil que es no te ayudará ni a ti ni a tus seres queridos.

Nadie te ha obligado a preparar la oposición, fue decisión tuya, por lo que deja de quejarte. Es una dura maratón, está claro. Puede que los demás no se den cuenta de las dificultades, pero da igual. Tú lo elegiste y tú debes trabajar a tope para conseguir tu plaza de funcionario.

Pero cuidado, de la otra parte igual. Tampoco es bueno que tu pareja, tus amigos, sientan lástima de lo que estás haciendo. Eres una mujer valiente, un hombre valiente, los demás deben verte así y animarte, no compadecerse del esfuerzo. Hazles ver que el “hay, pobretico” no te ayuda para nada.

Tus familiares y amigos te pueden ayudar mucho en tu preparación

Finalmente, ¿tienes a tu alrededor personas que te demuestran su cariño y que quieren ayudarte? Perfecto, pues sácale el partido.

Que te ayuden a la hora de corregir tus test o exámenes de redacción.

Que te escuchen como cantas los temas y digan lo que perciben.

¿Más ayuda? Que mezclen las preguntas de tus temas para crear test nuevos.

¿Conoces el método Leitner? Pues que te ayuden a crear tus fichas de estudio.

Hay cientos de formas en las que tus seres queridos te pueden echar una mano.

Tú te sentirás querido y acompañado. Ellos se sentirán útiles y valorados.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.